UNA RODADA PARANORMAL.


¿Haz visto brujas en la carretera?


Saludo cordialmente a toda la comunidad biker, sobre todo a aquellos que suelen salir a rodar de noche y andar por carretera pues estoy seguro que a varios de nosotros nos han pasado este tipo de sucesos poco usuales o paranormales y aprovecho para contar este relato que sin duda te dejará la piel de gallina.

Todo sucedió a finales de septiembre del año pasado cuando mi novia (quien también es una chica biker) y yo decidimos salir a rodar de manera improvisada, simplemente por compartir el gusto y la pasión por las motos y disfrutar de la carretera el fin de semana, así como de nuestra compañía misma, el plan principal que teníamos era ir a comer quesadillas a Tres Marías y de ahí llegar a Tepoztlán para pasar la noche del sábado y el domingo despertarse temprano para desayunar, ir al Tepozteco y después por uno de los deliciosos mojitos que preparan ahí sobre la avenida principal.


Realmente salimos bastante tarde de la ciudad por que era un día que no teníamos contemplado incluso nos despertamos tarde y sin prisa, así que con hambre de quesadillas y nuestras eternas ganas de rodar juntos nos pusimos nuestro respectivo equipo básico para rodadas (casco, botas, guantes, chamarra con protecciones) y nos salimos a rodar, ni ella ni yo pensamos en llevar una mochila con un cambio de ropa, impermeables o una casa de campaña ni nada por el estilo solo éramos los dos contra el mundo y las enormes ganas que teníamos de salir y emprender una nueva aventura así que comenzó el viaje, cuando llegamos a Tres Marías, la mayoría de los locales comenzaban a cerrar, por suerte alcanzamos a comer tranquilamente, incluso nos bebimos una cerveza en El Itakate, le tomamos una foto de recuerdo a nuestras motos y justo a punto de salir y seguir nuestro camino comenzó una ligera llovizna por lo que por precaución nos esperamos a que bajara un poco para poder irnos, pero desafortunadamente comenzó a llover más fuerte y nos quedamos esperando alrededor de una hora.



Al no cesar la lluvia ella y yo nos miramos fijamente y comenzamos a hablar a cerca de lo siguiente que íbamos a hacer a continuación, si regresábamos a la ciudad se veía el conjunto de nubes grises esperándonos con una cantidad bastante severa de lluvia, en cambio si seguíamos nuestro camino hacia Tepoztlán aún se veían los últimos rayos de sol alumbrando la carretera, así que sin más duda nos fuimos a continuar nuestra aventura, normalmente cuando salimos yo siempre dejo y prefiero que ella vaya en su moto al frente guiando por que de esta manera la puedo ir cuidando durante el trayecto y así ella modera la velocidad de la rodada sin irla presionando y siguiendo por donde ella nos lleva, a demás de que tiene mejor visión que yo para encontrar los baches, topes y demás, eso claro sin mencionar que me encanta verla hermosa y poderosa en su Fz que es mucho más grande que ella.



Tomamos el camino que nos marcaba Waze sin embargo como habíamos ido ya en otras ocasiones teníamos conocimiento de hacia dónde dirigirnos o al menos eso es lo que creímos ya que nunca encontramos la desviación que debíamos de tomar y nos fuimos en dirección a Chalma pero no nos habíamos dado cuenta en ese momento, nosotros solo seguimos de frente y felices por disfrutar del paisaje, del olor a lluvia y de la carretera mientras comenzaba a anochecer, todo el camino nos fuimos a una velocidad controlable pero constante por lo mismo de la lluvia que ya había pasado y con el asfalto mojado es más peligroso por que las llantas pierden tracción en las curvas y puede provocar un accidente si se toma demasiado rápido, la carretera estaba prácticamente vacía de no ser por los escasos autos que pasaban de regreso incluso un grupo pequeño de bikers que nos saludaron con el clásico saludo biker deseándonos buen camino, pasamos por las lagunas de Zempoala y yo confiado de que mi novia nos guiaba a nuestro destino me confié y seguimos adelante.

Todo iba bastante bien hasta que unos kilómetros después pasando las lagunas nos encontramos con la carretera completamente sola, ni un solo vehículo pasaba por ahí ni de ida hacia donde nosotros nos dirigíamos ni de regreso, supongo que también por lo que se dice de esa carretera a cerca de la inseguridad e incluso salió una noticia de una señora y su hija que iban en su auto y desafortunadamente sufrieron de abuso sexual pero nosotros en ese entonces no lo sabíamos; Poco a poco empezaba a oscurecer y conforme más avanzamos más se soltaba la neblina que era tan densa que yo a penas alcanzaba a ver las luces traseras de la moto de mi novia por delante, sin embargo no presentaba un gran problema para conducir porque veníamos disfrutando de la experiencia y de todo lo que implicaba vivir emociones así de fuertes en ese momento, de cierta manera siempre nos atrae ese estilo de vida aunque algunos piensen que estamos locos, sobre todo aquellos que no son bikers pero al final es lo que nos gusta a nosotros.

Cada vez que se aclaraba un poco la neblina yo volteaba por breves momentos a los costados de la carretera para admirar el paisaje, la vegetación y las montañas, veía a través de los árboles y los barrancos a sólo unos metros de nosotros y por dentro pensaba en la belleza de la madre naturaleza hasta que una imagen en una gran piedra que era parte de una de las montañas me sorprendió ya que tenía la forma de un cráneo humano similar a los que salen en la película de King Kong cuando llegan a la isla calavera, después de pasar esa imagen el entorno solamente empeoró en obscuridad puesto que ya había anochecido y comenzó nuevamente una llovizna, que para aquellos que no andan en moto, una simple llovizna se siente como alfileres en la piel incluso si vas a velocidad baja, así que a mitad de la carretera en la obscuridad volviéndose el ambiente cada vez más tétrico y la lluvia por soltarse fuertemente, nuestra reacción fue seguir manejando hacia nuestro destino el cual se sentía extremadamente lejos, hicimos una pequeña parada orillándonos en la carretera para ver en el mapa cuanto nos faltaba para llegar a Tepoztlán pero no teníamos señal ninguno de los dos y la ruta que estábamos siguiendo no nos aparecía así que sin mas y sin poder hacer otra cosa seguimos adelante.


Lo que pasó después fue algo que jamás había visto en la vida, yo siempre he sido muy escéptico y no creo o al menos no solía creer en cosas sobrenaturales, siempre suelo buscar una explicación científica para todo sin embargo en ese momento me sorprendí como nunca antes por que avanzando en la moto junto a los acantilados de la carretera entre la neblina y los árboles pude observar claramente la silueta de tres mujeres, llevaban como ropa pedazos de tela negra dando la impresión de estar rasgada, incluso tuve la impresión de haber visto que su cabello se movía junto con el viento, las 3 siluetas iban volando una tras otra entre los árboles a gran velocidad y perdiéndose entre la neblina, lo primero que pasó por mi mente fue que muy probablemente fueron las aves y mi imaginación en conjunto con el ambiente y la incertidumbre de estar perdidos recrearon esa imagen, pero que ave podría tener semejante tamaño como de una mujer mayor y no solo una si no tres, no tiene sentido y las especies endémicas no son de ese tamaño, al no haberse acercado a nosotros yo no presté atención al suceso y lo tome con humor, en mi cabeza solo me repetía “brujas, brujas, he visto a 3 brujas” sorprendido y sin explicación seguimos adelante ya con la lluvia constante cayendo sobre nosotros, dirigiéndonos hacia una dirección desconocida y sin la impresión de llegar a ningún lado.


Finalmente después de un rato manejando llegamos a un pueblito a mitad de la nada con señalamientos que indicaban que si seguías derecho llegabas a Chalma, al verlos nos detuvimos en una carpa que dejaron seguramente los vendedores de la zona, al detenernos lo primero que hice a l parar fue decirle a mi novia ¿viste las brujas?, pero no me entendió y me dijo que si que estábamos perdidos, a lo cual no insistí en el tema y vi que la señal del celular había regresado así que volvimos a poner el mapa con la dirección correcta pero para nuestra mala suerte era regresar por la misma carretera por donde veníamos durante aproximadamente otras 2 horas, ahí en el pueblito pasaba muy poca gente por lo que tratamos de no quedarnos mucho tiempo y llamar la atención ya que comenzamos a ver de pronto mucho movimiento de camionetas con gente que se nos quedaba mirando y no nos daba buena espina, seguramente exageramos un poco pero en estos tiempos tan difíciles y con la situación del país, la pandemia y la inseguridad es mejor ser precavidos y no arriesgarnos.


Entonces ya con el camino en el mapa, la ropa, zapatos y demás completamente mojados y con el conocimiento de que nos quedaban otras 2 horas para llegar a nuestro destino, regresamos por la misma carretera por donde veníamos y con la pesadez y el cansancio que ya teníamos seguimos adelante, nuevamente nos quedamos solos en la carretera y pendientes del camino ya que solo podíamos ver lo que las luces de la moto alcanzaban a alumbrar, con la mica del casco ligeramente abierta para que no se empañara con la respiración, a demás de las gotas de lluvia que no te permiten ver nada con el casco y mucho menos de noche, nos veníamos mojando la cara y en varias ocasiones la lluvia entraba y te salpicaba ojos, después de un rato manejando así, aproximadamente una hora, nos orillamos para ver el mapa y ver cuanto más faltaba para salir de esa zona y llegar nuevamente a lo conocido no teníamos señal pero podíamos seguir viendo el mapa correctamente, no íbamos ni a la mitad del camino y por las hojas de los árboles mojadas y el lodo de la orilla de la carretera nos costó un poco el retomar el camino por que se volvía muy resbaloso, las llantas de las dos motos se resbalaban así que nos fuimos mucho más lento hasta que volvimos a tomar el control y recuperar un poco de velocidad, manejamos no se si 20 o 30 minutos más y a mi me empezó a dar una extraña sensación como si una fuerza me empujase hacia el barranco, en múltiples ocasiones, seguido de un ruido muy extraño y fuerte que alcanzaba a escuchar a través del casco, un ruido como de maquinaria de una fábrica muy antigua, a la orilla de ese tramo de carretera habían unas tuberías de concreto así que pensé que lo más seguro era que por la lluvia y toda el agua pasando dentro de ellas hacía ese ruido o eso creí hasta que el ruido paro de la nada por un momento y unos minutos después lo empecé a escuchar más fuerte, así que comencé a ponerme algo tenso y me concentre en manejar, ir siguiendo a mi novia y no pensar en nada más pero empecé a sentir de pronto que la misma fuerza que me estaba empujando hacia el acantilado volvía a empujarme, al grado de empezar a sentir que los neumáticos tocaban los bordes de la carretera, yo con dificultad y con esa fuerza empujando, como pude me fui metiendo cada vez más y más sobre el carril hasta que por fin pude centrarme pero la moto se sentía muy pesada como cuando vas con mucha carga, que incluso las vueltas te cuestan trabajo, sientes que aceleras igual, pero sentí como si mi moto se asentará, cosa que solo pasa cuando llevas una persona atrás, poco a poco vi que mi novia se iba alejando y le hice un cambio de luces para indicarle que bajara la velocidad pero ella no me vio y siguió avanzando igual y yo tratando de alcanzarla o al menos de no perderla de vista seguí acelerando cuando de reojo en mi retrovisor izquierdo con la luz de un relámpago alcance a ver una silueta detrás de mi, como si fuera subida en la moto junto conmigo, al ver esa imagen sentí mucho más frío del que ya tenía, fue en cuestión de un segundo que empecé a temblar, a sentir escalofríos y terror, en el mismo segundo volví a mirar pero ahora directamente mi retrovisor y alcance a verlo, una figura humanoide, completamente desnuda con la piel llena de llagas y espinas como si se tratara de una película de terror, recuerdo que se le alcanzaban a ver por el retrovisor el brazo y las cosillas del lado izquierdo completamente esquelético y no se si fue la impresión del momento pero olía como a plástico quemado completamente desagradable.


Al haber visto esto mi primera reacción fue dar el volantazo repentinamente, el hacer esto provocó que me derrapara y rechinara la llanta trasera, volví a recuperar la tracción y seguí viendo hacia adelante acelerando y sin mirar atrás y mucho menos voltear a ver el retrovisor, o al menos hasta que pasamos por una zona ligeramente iluminada con una o dos casitas, cuando a modo de golpe lance la mano hacia atrás de mi sin sentir absolutamente nada, volví a mirar el retrovisor y la silueta ya no estaba atrás de mi, sin embargo aún sentía ese escalofrío, acompañado de miedo y temblor corporal, a mi novia no le dije nada ni siquiera le hice señas para hacer una parada y contarle lo que había visto por que se que ella si se espanta con esta clase de cosas y no iba a arriesgarnos a detenernos ahí en ese momento en medio de la noche, así que traté de tranquilizarme y seguir concentrado en la carretera, viendo las luces de la moto de mi novia con la lluvia y toda la precaución posible, pero no se si fue la sugestión o los nervios pero seguí escuchando ese ruido durante otros 20 minutos, hasta que por fin llegamos a una zona conocida, donde se entra a las lagunas de Zempoala, cuando llegamos ahí comencé a sentirme tranquilo pues ya sabía que nos faltaba menos camino, finalmente tomamos la desviación correcta y seguimos con rumbo a Tepoztlán, nos paramos en una gasolinera pues de habernos equivocado consumimos una mayor parte del tanque, yo aun seguía temblando y con mucho frío, mi novia al verme me preguntó que si estaba bien por que me vio muy pálido, me baje de la moto y le dije que ahorita le contaba, pasé al baño, para tranquilizarme, regrese con ella y le conté todo lo que había visto y escuchado, ella sacada de onda se aterro de todo lo que le conté a pesar de que no fue con tanto detalle como se los cuento a ustedes, me dijo que si escucho cuando me derrapé pero cuando me vio aún atrás ella no se preocupo y por eso siguió, pues a veces en carretera suelen haber curvas así, se empezó a sugestionar ella también así que le dije que se fuera tranquila, total ya pasó ya estábamos ahí y faltaba ya menos para llegar, entonces seguimos hasta Tepoztlán, donde en la comodidad de la cabaña que rentamos para pasar la noche, después de darnos un baño de agua caliente y quitarnos toda la ropa mojada le conté con completo detalle todo lo que me había pasado durante el camino, el resto del viaje nos dedicamos solo a disfrutar, fuimos por esos tan merecidos mojitos y nos regresamos aún con luz del día.


Esa fue una experiencia muy inusual y extraña para mi, sin duda algo que nunca me había sucedido, aun así nos gusta vivir esas aventuras por más tétricas que sean y al menos yo voy a seguir rodando de noche, con precaución y juntando nuevas historias que contar.


Buen camino a donde quiera que vayan y felices rodadas.




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